viernes, 2 de septiembre de 2011

FOUR IV

 Hola!! Perdonad por el retraso, ultimamente me conecto con el ordenador de mi padre y me olvidé de pasarme el rol al Pen Drive. Aqui os dejo con la cuarta parte de FOUR. Pasad a veros tambien el blog de ErikaDen que esta colgando otra de nuestras historias TWEWY en (http://erikaden.blogspot.com/).
Disfrutad de la lectura :)


HayleyLee xxx


HayleyLee (yo) --> Jade
ErikaDen --> Kyoko








FOUR


No tuve que esperar, de hecho, cuando me acercaba al puente ellos ya terminaban de recorrerlo y se acercaban a la puerta de mi bloque.
Reconocí a Jade a la derecha del todo algo roja, no sabía si se debía al frío o a la presencia de Tomy a su izquierda. Al otro lado del rubio había un chico moreno un poco más bajito que él. Debía de ser Eric. Llevaba el pelo algo larguito, lo suficiente como para poder dejarse un flequillo despeinado hacia el lado. Vestía un pantalón vaquero ancho, unas Vans de cuadros y un chaquetón marrón.
Los que ya conocía me saludaron con la mano al unísono, y yo les respondí con el mismo gesto parada frente a mi portal esperando a que llegaran.
Mientras caminaban me fije más en el chico nuevo, parecía que tenía rasgos asiáticos. No se podía decir que fuera directamente de un país de Asia, pero sí lo debía de ser algún pariente suyo pues sus rasgos no eran muy marcados. Aquello y otros detalles que no sería capaz de decir, porque en realidad no sabía exactamente cuáles eran, me llevaron a sentir algo extraño por él.
¿Me había enamorado de golpe? Sería la primera vez que me pasaba. A mi me empezaba a gustar un chico cuando lo conocía de un tiempo, nunca desde el principio.
No pude seguir reflexionando sobre aquello puesto que ya estaban a apenas un paso de llegar a mi situación.
- ¡Hola! – me saludó Jade, y nos dimos dos besos.
Le siguió Tomy, que dijo:
- Eric, esta es la chica de la que te he hablado. Kyoko.
El chico miró hacia abajo, pero después volvió a levantar la mirada rápidamente.
- Kyoko, este es Eric, el que me llamó ayer por teléfono – terminó de explicar el rubio.
- Encantada – le sonreí.
- Igualmente – se inclinó para darme dos besos.
Cuando terminaron las presentaciones, Kyoko y yo nos reunimos y caminamos delante de los chicos con rumbo al puerto.
- Guay, ¿no? – comenté a Jade – De no tener a nadie pasamos a estar aquí los cuatro - sonreí y le dí un codazo disimulado – Puede que me esté pasando, pues nos acabamos de conocer pero… ¿Qué tal te ha parecido Tomy?
- Estoy feliz de haberos encontrado. Dos años aquí y no había conocido a nadie hasta ahora – reí nerviosa – Y, como tú dices, no somos sólo dos, ¡sino cuatro! – exclamé - ¿Tomy? Bien… Pero el tiempo que estuve ayer con él pasó muy rápido… - me quedé pensativa y Kyoko lo notó.
- ¿Muy rápido? – pregunté curiosa - ¿Es que acaso te pareció poco el tiempo que estuviste con él hasta que llegasteis a casa? Ya me hubiera gustado a mí… - reí divertida, e iba a continuar diciendo tonterías, pero Tomy se asomó entre las dos apoyando su brazo derecho sobre mis hombros y el izquierdo sobre los de Jade.
- ¿De qué habláis chicas? – curioseó.
La rubia se puso roja y miró hacia el otro lado.
- Nada en especial. Especulábamos sobre lo que íbamos a hacer esta tarde – libré a mi nueva amiga de ser “descubierta”.
Tomy sonrió, como siempre, y se hizo un hueco entre las dos. También arrastró a Eric, que andaba un poco más rezagado, y lo situó entre él y yo.
Miré a Kyoko con agradecimiento, yo no habría sabido que responderle a Tomy. Éste seguía entre nosotras, y Eric ahora al lado de mi amiga.
- ¿Y qué habéis decidido? – preguntó el rubio curioso.
- Pues… - dudé – Por ahora nada. ¿Qué os apetece hacer? – desvié la mirada hacia mi amiga.
- A mi no me mires. ¡Yo no soy de tomar decisiones! – dije mirando de reojo al chico que se encontraba a mi lado derecho.
- ¡Ah! ¡Ya sé! El otro día, Eric y yo descubrimos un buen sitio. Está guay y es tranquilo – nos iluminó Tomy.
- ¿El paseo de las rocas? – intentó adivinar su amigo, por lo que aparté la mirada rápidamente de él.
- ¡Ajá! – afirmó el aludido.
- Creo que he estado por allí alguna vez. No está nada mal – apoyé la idea.
- ¡Decidido! ¡Vamos hacia allá! – gritó el rubio – Ains… No cabemos todos aquí – se quejó el mismo.
Agarró a Jade por el brazo y la frenó, dejándonos a Eric y a mí solos por delante.
- Así mejor – le oí decir a nuestras espaldas.
Por un momento me puse roja y me entraron ganas de salir corriendo, pero me recordé que tenía 23 años y que no era normal que hiciera aquello, así que me puse a hablar normalmente con el chico.
- Bueno, esto… - comencé a reírme tontamente – No sé si debo preguntarlo, pero es que siento curiosidad… ¿Eres asiático? – conseguí preguntarle con el corazón latiéndome muy fuerte.
Me tensé y sonrojé a la vez cuando noté como Tomy cogía mi brazo y me arrastraba dejando a mis dos nuevos amigos delante de nosotros. Lo más lógico hubiera sido que arrastrara a Eric con él, y no a mí. ¿Por qué lo hacía? ¿Sabía que me desmayaría de un momento a otro por los nervios y quería matarme del todo? Respiré hondo intentando calmarme.
- Bueno, danesa. ¿A qué te dedicas? – inició la conversación.
Lo miré y sonreí nerviosa, a lo que él me devolvió la sonrisa.
- Pues estoy en mi penúltimo año de universidad.
Sorprendido explotó a reír.
- ¿En serio? Hubiera jurado que trabajabas. Esto… ¿Qué edad tienes?
- 21 – afirmé.
- ¡Oh vaya! – seguía asombrado.
- No me lo digas… Creías que era mayor ¿A que sí? – intenté adivinar.
- ¡Sí! – exclamó.
A decir verdad, desde que empezamos a hablar me estaba tranquilizando más. ¿Era posible que estuviéramos cogiendo confianza?
Al oírnos reír tanto, Kyoko se giró un poco disimuladamente, aunque no consiguió que no se notara. Seguidamente, Eric también nos miró.
- Algo parecido – comenzó a explicar respondiendo a mi pregunta – Mi madre es coreana y mi padre español. Mi familia materna vive en Corea. Ella fue a Madrid para trabajar y allí conoció a mi padre – terminó escuetamente.
- ¿En Madrid? Entonces… ¿Tú qué haces aquí? – volví a preguntar.
- Estudié farmacia en Málaga, por la nota de corte y todo eso. En la universidad conocí a Tomy, nos hicimos amigos, y al terminar la carrera nos pusimos a trabajar en la farmacia de sus padres en Marbella hasta que abrieron otra aquí, en Puerto Banús – asentí con la cabeza – Por cierto, yo también siento curiosidad por una cosa… - continuó sin que me lo esperara.
- Pregunta – le insté.
- ¿Por qué tu nombre es japonés? Kyoko ¿no? Me sorprendió la primera vez que lo oí.
Me reí. Aquí todos teníamos un nombre extraño.
- La respuesta es muy simple. A mis padres les encanta todo lo japonés y decidieron ponerme un nombre de allí – concluí – Y ahora me toca continuar a mí… - me comporté como si aquello fuera una ronda de preguntas – Entonces… ¿Cuánto tiempo lleváis viviendo en la urbanización?
- Dos años más o menos. Abrieron esta farmacia poco tiempo después de que acabáramos el trabajo de final de carrera, por lo que nos tomamos lo de Marbella como unas prácticas. ¿Tú? – me pasó la pregunta.
- Lo mismo. Había veraneado algunos años aquí con mis padres, y hace dos años decidí quedarme. Encontré una academia para dar clases y poder dedicarme a lo que me gustaba, los idiomas. Aunque ya estoy pensando en cambiar… Ya veré… - comencé a meditar sin darme cuenta.
Vi como mis dos nuevos amidos empezaban a reírse y parecían estar conociéndose.
- Y… - empecé - ¿Desde cuándo estáis aquí? – pregunté no muy curiosa.
- Pues hace dos años. Siempre hemos estado en Marbella capital. Mis padres son dueños de una farmacia y yo trabajo en ella – fanfarroneó – Y hace dos años nos trasladamos aquí, a Puerto Banús.
Asentí con la cabeza asimilando toda esa información.
- ¿Y Eric? – indagué.
- Le conocí en la facultad y nos hicimos muy amigos. Al acabar nuestra carrera farmacéutica, le ofrecí venir a trabajar a la farmacia de mis padres, y bueno… Se vino conmigo aquí. Y ahora somos “inseparables” – rió nuevamente, por lo que yo reí con él – Somos como un matrimonio, él es la “mujer” – seguimos riendo por su broma - ¿Y tú qué estudias? - me preguntó al final.
- Traducción e interpretación – aseguré.
- Ah… ¿Y cuál es tu color favorito? – volvió a preguntar de repente.
- Es una decisión difícil, tengo varios – le miré sonriente y él me guiño un ojo.
- Creo que podré grabarlos con mi grabadora – bromeó.
Por todo lo que decía, empecé a pensar que Tomy sería uno de los típicos chicos fiesteros.
- Pues… El verde caqui, azul metalizado y negro – me decidí. Abrió los ojos sorprendido y me asustó un poco - ¿Por qué me miras así?
- Porque ya tenemos una cosa en común – dijo emocionado.
- ¿A sí? ¿Te gustan los mismos?
- No exactamente. Sólo el negro. También el rojo.
Su respuesta no me sorprendió. A muchos chicos les gustaban esos dos colores. Sólo asentí, y nos quedamos en silencio otra vez. No sabía qué preguntarle.
Le miré de reojo y me dí cuenta de que tenía la vista fijada en el suelo sonriente.
¿Qué hacía andando junto a un chico tan guapo y simpático como Tomy incapaz de aprovechar el momento? ¿Por qué me quedaba callada?
Oí a nuestras espaldas como Jade y Tomy comenzaban a hablar. Parecía que estaban en un interrogatorio, aunque nuestra conversación también era algo parecido a eso.
- ¿Una academia? ¿De qué das clases? – intentó averiguar Eric.
- De inglés – me reí – Me gustan mucho los idiomas. Hice en la universidad Traducción e Interpretación. Bueno, en la de Valencia, de donde soy – aclaré.
- ¿Cuáles sabes? – siguió preguntando.
- En la carrera aprendí inglés, francés e italiano. Ahora estudio por mi cuenta japonés y algo de coreano – reí tontamente ante el último idioma.
- ¿Sí? – se sorprendió.
- Bueno… Algo debió influir en mí el tener este nombre – intenté excusarme.
- Aunque nací aquí, mi madre me habló en coreano desde que era pequeño, y mi familia de allí no sabe español, así que tuve que aprenderlo para poder hablar con ellos – explicó.
¿Qué debía decir ahora? ¿“¡Enséñame, por favor!”? En lugar de eso hubo un silencio un tanto incómodo, que fue roto por él.
- Si tienes alguna duda ya sabes a quien preguntarle – se ofreció, y suspiré aliviada.
- Vale. ¡Me alegra saberlo! Por cierto, ¿qué música te gusta? – antes de que el silencio volviera, recurrí a la típica pregunta que se hacían los niños de 13 años. Aunque en realidad sentía curiosidad por saber si le gustaba la música de su país de origen.
- El hardcore… metal… todo eso. Y el pop y rap coreanos – enumeró.
- ¿A sí? A mi me gusta el rock, sobre todo el japonés. Algo de numetal, y también el pop y rap coreanos – sonreí.
- ¡Oh! No me lo esperaba. Te pega más el pop estilo “La Oreja de Van Gogh” – rió.
- Ya… Hay gente que me lo dice… - suspiré.
- A mi lo de la música coreana me viene por mis primos de allí. ¿Cuál es tu grupo favorito? – seguimos con el tema de la música.
- Me gustan muchos, pero el que más Big Bang, y G-Dragon. ¡Tengo toda su discografía! Descargada claro, aquí desgraciadamente no venden los cds…
- A mi también me gusta Big Bang, pero en solitario prefiero a TaeYang. GD no hace un hip hop tan bueno en solitario – opinó.
- Ya. A mi también me gusta TaeYang. Es muy bueno – comenté.
- ¿Qué canciones tienes de él? – preguntó.
- Todas – le sonreí.
- A mi todavía no me ha dado tiempo a descargarme las nuevas. Sólo tengo alguna suelta – se lamentó.
Rebusqué en el bolso y saqué el iPod. Le tendí un auricular y seleccioné el artista poniendo en reproducción “Where U At?”.
- ¡Guay! Esta no la tenía – cerró los ojos sonriente para escuchar las primeras palabras de la canción.
- ¡Tú lo debes de entender todo! Yo sólo pillo alguna palabra suelta… Y lo que está en inglés – dije con envidia.
- Pero no lo entiendo tan bien como el español. Para mí el coreano es como el inglés para ti. Mi segunda lengua. ¿Practicas algún deporte? – cambió de tema muy rápidamente.
- Hago snowboard, pero este invierno no he tenido la oportunidad de ir a practicarlo. No creo que me de tiempo. A ver si voy en Semana Santa. Es que me da pereza coger el coche estos días, ya lo utilizo cada día para ir a Marbella a la academia. También me gusta mucho nadar – sonreí – Un deporte para invierno y otro para verano – seguí riendo.
- A mi también me gusta el snowboard, pero igualmente no lo he practicado todavía este año. Con el trabajo sólo tengo algunos días contados de vacaciones en las fiestas. Y el skate - le miré con sorpresa. La verdad es que le pegaba pero no me lo imaginaba recorriendo las calles sobre una tabla en plan rebelde – Bueno… Cuando tenía 16 ó 17 años lo utilizaba más. Ahora me gusta coleccionarlos. Pocas veces monto – explicó un tanto sonrojado.
Tomy rompió el silencio, como siempre.
- ¿Y música?
Le miré con expectación por si añadía algo más, pero advertí que sólo esperaba mi respuesta, y e eché a reír como una tonta. El chico rubio me miró y empezó a reírse también.
- ¿De qué te ríes? – consiguió preguntar entre carcajadas.
- De lo ridícula que parezco – contesté cuando logré calmarme.
- Yo no diría ridícula exactamente. Solo timidilla – me dio un codazo amistoso.
- ¡Sólo estoy nerviosa! Normalmente no soy así – le informé.
- Pues no entiendo por qué. Conmigo es fácil ser normal.
Eric escuchó su comentario y se giró hacia nosotros de nuevo.
Tras comentar nuestros hobbies permanecimos en silencio escuchando las canciones de TaeYang que Eric todavía no tenía. Ya faltaba poco para llegar a nuestro supuesto destino, el paseo de las rocas en el espigón.
Con mi oído libre escuché a Jade y a Tomy reírse. Ante las últimas frases que pronunciaron, Eric se dio la vuelta para mirarlos.
- ¿Qué pasa? – le pregunté curiosa – No he escuchado bien lo que decían – expliqué.
- Parece ser que Jade está nerviosa y Tomy no comprende el porqué – se rió y yo le acompañé.
Tenía la sensación de que a final a mi nueva amiga sí que le estaba gustando Tomy, y el chico no se daba cuenta. Sólo con el nerviosismo de Jade no repararía en nada. Aunque acababa de conocerlo, podía decir que él era muy feliz y fiestero, demasiado como para darse cuenta tan fácilmente. Sin embargo, parecía que Eric empezaba a sospechar algo.
- Esto parece una telenovela – comenté.
- ¿De qué habláis cotillas?
La voz de Tomy sonó por encima de la del cantante y muy cerca de nosotros. El moreno y yo paramos de reírnos al unísono. Nos acababa de pillar hablando de ellos.
Tomy empezó a meterse con su amigo al llegar al paseo. Lo llamó cotilla por haber estado escuchando nuestra conversación. Noté que Kyoko se reía por lo bajo e iba alejándose de aquel par. Me acerqué a ella y contemplamos a nuestros compañeros.
- La próxima vez sé más discreto – recriminaba Tomy.
Eric entornó los ojos y se defendió haciendo un leve gesto con la mano hacia nosotras y diciendo:
- Deja de comportarte como un crío de diez años. Estamos en compañía de dos señoritas.
Tomy nos miró y sonrió.
- Perdonadme – se excusó – Esto no va a quedar así – advirtió al moreno.
Kyoko y yo nos miramos y empezamos a reírnos de ellos. ¡Era cómo si estuviésemos conectadas! Era increíble.
- Ya está bien – se volvió a quejar el rubio – Me estáis dejando en ridículo.
- A vuestra manera, sois bastante divertidos – dije acercándome a Tomy.
- ¿A sí? – preguntó el aludido sorprendido – Eeem… Claro – se corrigió altanero - ¿Lo dudabas?
Le miré con incredulidad por su chulería.
-Chulo – bromeé dando a conocer lo que estaba pensando, y le dí un codazo juguetón.
- Ya veo que vais cogiendo confianza – observó Eric medio riéndose.
Tomy alzó su brazo para rodearme por los hombros y me apretó junto a él.
- ¡Sí! – afirmó divertido.
Kyoko me miraba contenta.
- Bien… - suspiré - ¿empezamos con la sesión de fotos? – pregunté mientras intentaba librarme del abrazo del chico.
- ¿Sesión de fotos? – dijimos Eric y yo al unísono asustados y observando a nuestros amigos, todavía unidos por el brazo de Tomy, del que intentaba zafarse la rubia.
- ¡Venga! Un recuerdo de nuestra primera salida – nos animó el rubio apoyando a Jade.
- Joder… Saldré mal… Como siempre… - me quejé.
Eric mantuvo su postura en contra de las fotos en silencio y mirando mal a su amigo.
- Eric… Que parecía que estabas bien… ¿No te irá a salir a estas alturas la vena tímida esa? – intentó convencerle Tomy
- ¡Estaba normal! ¡No-mal-! – se defendió.
- Sí ya… Eso era porque estabas con Kyoko, que si no… - continuó picando el rubio.
El coreano miró hacia otro lado y yo me sonrojé al oír mi nombre ante la mirada curiosa de Jade.
Ignoré la nueva discusión que tenían Tomy y Eric, y empecé a echar fotos. De repente me encontré con la mirada irritada de este último y de Kyoko sobre mí.
- ¡Tenía que aprovechar el momento! – me expliqué.
- ¡Muy bien hecho, Jade! – me animó Tomy, que se acercó a mi dando botes. Me quitó la cámara de las manos y fotografió a su amigo, que tenía la mirada fijada en el suelo.