lunes, 8 de agosto de 2011

FOUR III

Holaaa! Bueno llevo 2 semanas sin aparecer por aqui por lo que hoy colgare la tercera parte de este rol que llevo con ÉrikaDen (http://erikaden.blogspot.com/). Y estoy empezando a crear un Fic pero creo que aun es demasiado pronto para empezar a colgarlo xD. Asi que os dejo con un poco de lectura. Disfrutadlo :)


HayleyLee (yo) --> Jade   
ErikaDen --> Kyoko





FOUR






Tomy empezó a reírse y nos contagió a nosotras, que también comenzamos a reír. Después de un buen rato paré, ya que las lágrimas empezaban a desbordarse por mis ojos y el flato aparecía.
- Bueno – suspiró Tomy - ¿Nos vamos? – preguntó mientras me tendía su teléfono móvil.
- Sí, claro – respondí. Le gravé mi número de teléfono e hice una llamada perdida al mío para así grabarlo directamente – Adiós Kyoko. Te llamo mañana – me despedí de mi amiga.
Me despedí de ellos en la puerta del piso. Ya tenía unos amigos nuevos en aquel lugar. Los primeros después de los dos años que llevaba en la urbanización.
Desde que había llegado aquí me dedicaba a pasar una vida solitaria o a salir con los compañeros de trabajo, pero al final se hacía aburrido y pesado.
Coloqué bien todas las prendas de abrigo que había dejado tiradas por la entrada debido a la extraña situación. Me dí una ducha rápida y encendí la tele. Zapeé sin encontrar nada interesante y, decidí acostarme y leer un rato.
- En fin… Mañana avanzaré un poco con esto – dije para mí dirigiendo la mirada hacia los libros de la academia y de japonés apartados a un lado de la mesa del salón.
Salimos del bloque de mi nueva amiga y nos dirigimos hacia el puente que daba justo a la zona de la piscina y al banco donde había ocurrido la pelea.
Me enfrenté a la fría corriente que se disponía a desgarrarme en dos. Me hubiera gustado echarme en brazos de aquel chico que caminaba a mi lado. Pero… ¿Qué estaba diciendo? No perdería los nervios ante Tomy, aunque fuera guapo. Era de locos.
Al final el rubio empezó a hablar:
- Entonces, ¿quedamos mañana?
- Sí – respondí, y él sonrió.
- Bien. Supongo que mi amigo Eric podrá venirse ¿no? – preguntó emocionado.
- Por mí no hay ningún problema. Mañana hablaré con Kyoko para acordar una hora y te envío un sms para informarte – me apresuré a contestar.
Justo en ese momento llegamos al portal de mi bloque. El Bloque número 4.
Tomy se giró precipitadamente hacia mí y vi cómo sus ojos brillaban.
- ¡Anda! – exclamó - ¡Vivimos en el mismo bloque!
Abrí los ojos como platos y sonreí de oreja a oreja sin saber el motivo. ¿Estaría emocionada por saber que éramos vecinos? A decir verdad… Sí. Era una agradable sorpresa.
Entramos y cerramos la puerta a nuestras espaldas. El ascensor llegó y subimos.
- ¿En qué piso vives? – preguntó mientras hacía ademán de colocar el dedo en el botón de stop.
- En el primero – respondí precipitadamente.
Normalmente subía por las escaleras, pero no podía dejar de mirar a Tomy. Se podría decir que “me hipnotizó”.
El rubio picó el número 1.
- ¿Y tú? – pregunté como quien no quiere la cosa.
- Tercero. Puerta F – contestó complacido ante mi pregunta.
- Mi puerta es la A. Está en el extremo girando a la izquierda – describí, y el chico volvió a sonreír.
El aparato se detuvo y salí al exterior. Esta vez, Tomy sí pulsó el botón de stop para poder hablar conmigo, y me giré hacia él.
- Encantado de conocerte, Jade – dijo, y yo probablemente enrojecí.
- Igualmente – contesté alegremente – Buenas noches – me despedí.
- Igualmente – dijo él.
Le sonreí y me adentré en el pasillo. Cogí las llaves de dentro de mi mochila y abrí la puerta.
Una ola de calor proveniente de la calefacción me golpeó la cara nada más entrar. Pero me resultó una sensación agradable.
Suspiré y me dejé caer puerta abajo hasta que me senté en el suelo. Pensaba en Kyoko y en Tomy, y sobre todo en el último.
Me levanté sobre las 10, como siempre solía hacer en vacaciones. Desayuné muy lentamente con la mente en las nubes y comencé con el japonés. Tenía que estudiar kanjis…
Cuando dieron las 12 decidí enviarle un sms a Jade.
“¡Hola! ¿Qué tal ayer cuando te acompañó Tomy? Sé que no debería meterme porque nos acabamos de conocer y eso… pero… ¡me alegra haberos encontrado! ¿Qué te parece quedar a las 6 por el puentecillo? ¿Al final vendrán estos? Besos”
Y seguí con el japonés mientras esperaba su respuesta.
Me levanté del suelo y me dirigí a mi cuarto. Deposité mi mochila encima de la cama y me desplomé también encima de esta. Tenía al chico de ojos azules en la mente todo el rato. No paraba de pensar en él. A demás, me encantaba mi nueva amiga Kyoko. Estaba segura de que llegaríamos a ser grandes amigas.
Me incorporé de un salto al mirar el reloj. Ya era bastante tarde y mañana sería un día largo.
Me cambié de ropa. Cogí una camiseta larga de algodón de color gris, que serviría de camisón, y unos calcetines blancos de la cómoda.
Bebí un vaso de leche para cenar, ya que no tenía hambre, y me dediqué a hacer zapping en la tele. Al final acabé con el portátil y mirando el correo, pero no tenía nada nuevo por lo que lo apagué y me fui a dormir.
Pensé en el amigo de Tomy. ¿Sería igual de guapo que él? ¿Haría pareja Kyoko y Eric? Y lo primero de todo… ¿Llegaríamos Tomy y yo a algo más? Esa idea no me desagradaba en absoluto. Dos parejas en el grupo. Pero nos acabábamos de conocer, y a Eric no en persona.
Soplé frustrada por tener tantas preguntas en mi cabeza y cerré los ojos.
La luz del día me despertó. Eran las 11 y media. Estaba deseosa de que llegara la hora de quedar con ellos, así que desayuné y limpié superficialmente la casa, ya que ya la había limpiado el día anterior.
Recibí un sms de Kyoko a las 12 y reí tontamente al leerlo. Le respondí rápidamente para no hacerle esperar.
“¡Buenos días! Pues bastante cortadito todo… ¡Vivimos en el mismo bloque! ¡¿Te lo puedes creer?! A mi también me alegra mucho el haberos encontrado. Vale, quedamos a las 6 en el puente. Tomy vendrá y se traerá a su amigo Eric. Ahora lo llamo y se lo digo. ¡Adiós!”
Esperaba no ser demasiado lanzada, pero me sentía como si fuese amiga mía de toda la vida. Sería la emoción de conseguir una amiga que parecía de verdad después de mucho tiempo. 
Tras responderle a ella me dispuse a enviarle a Tomy un sms diciéndole la hora y el lugar de nuestra cita múltiple.
A los pocos minutos recibí su respuesta. Me alegró que habláramos como si fuéramos amigas de toda la vida, aquello estaba funcionando bien.
Jade parecía feliz de vivir en el mismo bloque que su nuevo conocido, parecía que habían conectado desde que se habían conocido en mi casa.
Terminé de estudiar unos símbolos más y encendí el ordenador. Eché un vistazo a mis cuentas y tras responder a todas las notificaciones nuevas, me puse a ver una serie.
A la hora de comer preparé una ensalada y un poco de arroz, después zapeé para ver si me enganchaba a alguna película de esas que ponían por la tarde, pero no hubo suerte y volví a encender el ordenador.
A las cinco comencé a ponerme nerviosa y me dispuse a elegir lo que ponerme, aunque estando en invierno había pocas opciones. Me decanté por unos vaqueros de Salsa algo ajustados, unas botas altas y negras sin tacón, una camiseta de manga larga gris con un jersey gordo y algo ancho de rayas grises, negras y lilas por encima.
Me peiné mi pelo semi largo como siempre, alisándolo un poco con la plancha, y me pinté un poco los ojos.
Cogí mi abrigo largo y negro, los guantes y la bufanda, e introduje en el bolso el gorro que llevaba el día anterior por si acaso.
Cerrando la puerta tras de mí con llave, salí del bloque hacia el punto de encuentro.
Después de haber informado a los chicos del punto de encuentro, me fui a dar una ducha. Aún era bastante pronto para comer, así que cogí mi libro de italiano y empecé a estudiar para prepararme los exámenes de Febrero, aunque no me encontraba con ánimos de sumergirme en esas páginas. Mi vecino del tercer piso seguía por mi mente. Me recliné sobre el asiento y cerré los ojos sumiéndome en mis pensamientos.
Desperté de pronto, como si alguien me hubiese sacudido. Miré el reloj y éste marcaba las tres de la tarde. Salté de mi posición y me dirigí a la cocina.
Preparé una ensalada variada con Aceto di Modena y un yogurt.
Estaba bastante nerviosa, así que inmediatamente después fui al armario y planeé lo que me iba a poner. Unos vaqueros normales y corrientes, una camisa negra de cuello redondo, y unos botines de tacon negros. Lo dejé todo encima de la cama y entré en el baño. Alisé mi larga melena, me expandí un poco de crema hidratante en la cara para que no se me resecara con el frío, un poco de brillo de labios y lapiz de ojos.
Entre una cosa y otra ya eran las cinco y media. Me apresuré a vestirme y agarré mi abrigo y mi bufanda. Coloqué unos guantes en mi bolso, cogí las llaves y el móvil de la mesa de la entrada y salí corriendo al ascensor después de haber dado dos vueltas de llave a la puerta.
En el portal estaban Tomy y un chico moreno. El rubio se giró bruscamente y me sonrió al encontrarme allí.
- ¡Hola! – me saludó dándome un abrazo. 
Me sonrojé. No esperaba ese tipo de saludo, aún así me alegré.
El moreno permaneció atrás, y Tomy se acercó a él.
- Eric, esta es Jade. Jade, este es Eric – nos presentó haciendo un breve gesto con las manos.
El aludido se acercó y nos dimos dos besos.
- Encantada de conocerte – sonreí.
- Igualmente – contestó, y nos pusimos camino al puente. Al ver que Kyoko no estaba allí, decidimos cruzarlo y esperarla en su portal, pero llegando al otro lado la vimos saliendo de su bloque, y Tomy y yo la saludamos con la mano.