martes, 13 de diciembre de 2011


FOUR V





Bueno lectores y seguidores después de un buen tiempo sin publicar, por lo que pido disculpas, aquí os dejo con un nuevo capitulo del rol. 
Recordad que ErikaDen publica otro de nuestros rol TWEWY en (http://erikaden.blogspot.com/). 


Disfrutad de la lectura ;) 


HayleyLee xxx




HayleyLee (yo) --> Jade
ErikaDen --> Kyoko







FOUR






Yo estaba apoyando a Eric, pero cuando al final Jade sacó la cámara y empezó a hacer fotos de los chicos “peleando”, me animé y me entró el antojo de echarme una con el tímido. Antes de que Tomy pudiera volver a pulsar al botón, me lancé a su lado y le cogí por el brazo. Conclusión, salí sonriente y enganchada a él con el símbolo de la paz en la mano izquierda; él me miraba sorprendido a través del flequillo.
- ¡Ey! ¡Qué ánimos ahora! – dijo el más alto al finalizar con la foto. Sólo supe reírme como una tonta al separarme de Eric - ¡Una los cuatro! –gritó el rubio arrastrándonos a la zona de las rocas para que saliera de fondo el mar.
Jade le siguió sonriente; yo también, pero menos entusiasmada, y Eric iba el último arrastrando un poco los pies.
- ¡Venga ya! – de nuevo, Tomy cogió del brazo a su amigo y lo colocó a mi lado. Salimos en la foto en orden Jade-Tomy-Yo-Eric - ¿No tenéis algo de hambre? – en aquellos momentos siembre hablaba el mismo - ¡Vamos a por un helado!

- ¡Por mi vale! – dije emocionada mientras escalaba por las rocas de regreso al asfalto. De repente, una de ellas se movió bajo mis pies y la cámara cayó sobre ella rompiéndose - ¡No! – grité recogiendo algunos de los pedazos de la carcasa del aparato.
Miré a mis amigos, ya a salvo al otro lado. Tomy hizo una mueca de disgusto. Me acerqué a ellos con cuidado y suspiré frustrada. Abrí la cajetilla donde permanecía la batería y la Memory Stick Duo. Saqué esta última de aquel pequeño amasijo, estaba intacta.
- Bueno… Al menos nos quedan las fotos… y ¡vámonos ya a ahogar esta pena tomándonos un helado! – nos animó el de los ojos azules, y pusimos rumbo al puerto.
- Emmm… - murmuró Eric - ¿No creéis que hace demasiado frío como para tomar un helado?
Nos paramos todos de golpe. Tenía razón, estábamos en mitad del invierno y nosotros pensando en helados. Si seguíamos así, íbamos a coger un buen resfriado.
- Eric tiene razón, un helado no puede ser bueno con este tiempo – dije mirando a los demás.
- ¡Es verdad! – Tomy se golpeó la frente con la palma de la mano – Siempre relaciono mar con helado.
- ¿Por qué no vamos a tomar un chocolate caliente a una cafetería? ¡Justamente ayer descubrí una muy buena! – los animé y miré de reojo a Jade, puesto que había sido allí donde me fijé en ella.
- Eso estará mejor – Eric me sonrió, y le devolví la sonrisa algo cortada.
- ¡Pues venga! Muéstranos el camino – siguió animando, como siempre, Tomy.
Me situé rápidamente al lado de Kyoko. Los chicos quedaron tras nosotras. El rubio le comentó algo a su amigo en voz baja, y en reacción a esa los dos nos observaron. Me giré en seguida, pues sin darme cuenta estaba mirando hacia atrás. Tomy rió. ¿Se habría dado cuenta? El corazón empezó a latirme muy fuerte por culpa de ese pensamiento. Miré a mi amiga con el fin de olvidarme de los que nos seguían.
- Simpáticos, ¿verdad?
Mi voz sonó algo baja, por lo que por un momento pensé que no me había oído, pero me equivocaba, pues a los pocos segundos respondió.
- ¡Sí! Son como polos opuestos – reí – El lanzado y el tímido. Pegan juntos, se complementan, y eso está bien… - expliqué – Eric es muy mono… - me atreví a decir en voz muy baja y muy cerca del oído de Jade para asegurarme de que no lo oyera nadie más. Pero ante su mirada, me sonrojé - ¡Eso no quiere decir que me gusta!
Esto último lo había dicho muy alto, y los chicos se quedaron mirando, por lo que volví a bajar el volumen
- De momento… - finalicé la frase anterior - A demás… Estoy segura de que tú piensas lo mismo de Tomy… Se te nota… Ten un poquito más de cuidado, porque aunque acabamos de conocernos, parece que Eric se está percatando de ello – le informé – Lo digo por lo que me dijo antes, bajando de la urbanización. Por lo que Tomy nos llamó cotillas… Me dijo exactamente “Parece que Jade está nerviosa y Tomy no la comprende” – terminé de explicar.
- ¡Oh! – exclamé. Me quedé sin palabras y miré asustada a mi amiga – No sabía que se notara tanto… - añadí entrecortadamente. Miré de nuevo a los dos chicos, que seguían hablando, aunque ya sin tanto secretismo – Sí… Tomy me gusta… - Kyoko me miró emocionada - ¡Quiero decir… - comencé a exclamar en voz alta y haciendo un gesto un tanto exagerado con las manos] …como amigo!
Me eché a reír ante su pequeña actuación. A las dos se nos notaba en determinados momentos, que nos gustaban. Pero acabábamos de conocernos y no podíamos asegurar ni adelantar nada.
- Ya estamos llegando. Estaba por aquí… - busqué con la mirada a lo largo de la calle intentando encontrar aquella cristalera que me llamó la atención el día anterior.
Jade la señaló.
- ¿Esa de allí? – Tomy se acercó a nosotras y se puso a hablar hacia la rubia, que asintió.
- La abrieron hace poco – comentó Eric poniéndose también a nuestra altura.
Entramos y pedimos mesa para cuatro. Me senté al lado de la chica, y los chicos quedaron frente a nosotras. No sabía si podría comer tranquilamente con Eric al lado, de hecho, de repente me había dado cuenta de que me gustaba más de lo que había sospechado en un principio, pues me costaba dirigirle la mirad sin ponerme algo nerviosa.
- Yo quiero un chocolate caliente con nata y nubes – le dije rápidamente a la camarera cuando pasó por mi lado - ¿Qué? Lo vi ayer en la carta y me llamó la atención – me defendí ante los tres pares de ojos sorprendidos dirigidos hacia mí.
Medité unos segundos, y ante la mirada desesperada de la camarera, no dudé más.
- Tráigame lo mismo que a ella – dije señalando con un leve gesto a Kyoko - ¿Y vosotros?
- Lo mismo – dijeron el moreno y el rubio al unísono.
La mujer del delantal se retiró de inmediato, y Kyoko nos miró con cara de “¿y eso a qué ha venido?”.

Los miré amenazadoramente. Primero se asombraban de lo que pedía y después pedían lo mismo.

- ¡En la foto sale apetecible! – dijo Tomy como escusa colocando la carta de batidos frente a mi cara.

- ¡Por eso lo elegí! – grité riendo.

Cuando apartó el papel de mi cara, noté la mirada de Eric fija en mí. Por lo que automáticamente dejé de reír y mis mejillas se sonrojaron.
A los cinco minutos nos trajeron lo que habíamos pedido.
- Cuatro chocolates con nubes y nata – musitó la camarera dejándolos sobre la mesa.
- Tiene buena pinta – susurró el coreano.
- Y está bueno – afirmó Tomy con la boca ya manchada de nata.

Reí al ver a Tomy lleno de nata, se coomportaba igual que un niño pequeño, y probé el chocolate recubierto de golosinas. Estaba bastante bueno. Parecía que Kyoko tenía buen gusto para esas cosas.

Nos acabamos los dulces mientras charlábamos sobre nuestras aficiones, por lo que salimos del local conociéndonos un poco mejor.

- Bien… - sopló el chico rubio - ¿Qué queréis hacer? – preguntó.

Nos encogimos de hombros ante su pregunta.
- ¡Venga! Que no vamos a estar quietos aquí hasta la hora de cenar – nos instó Tomy.
Jade y yo nos miramos asombradas, pues estábamos saciadas debido al chocolate.
- Tú siempre piensas en comer… - suspiró en voz baja Eric, pero como estaba a su lado, pude oírle y esbocé una sonrisa divertida.
- Es una pena que no estemos en verano con todo esto mucho más animado – siguió autoconversando consigo mismo en voz alta el rubio - ¡Ya está! ¡Vamos a El Corte Inglés a matar el tiempo! – exclamó victorioso – Tengo que ver un juego que acaban de sacar para la XBOX360.
Le hicimos caso, no teníamos ninguna idea mejor. Esos grandes almacenes eran un buen sitio para mirar cosas, y cómo había dicho Tomy, pasar el tiempo.



viernes, 2 de septiembre de 2011

FOUR IV

 Hola!! Perdonad por el retraso, ultimamente me conecto con el ordenador de mi padre y me olvidé de pasarme el rol al Pen Drive. Aqui os dejo con la cuarta parte de FOUR. Pasad a veros tambien el blog de ErikaDen que esta colgando otra de nuestras historias TWEWY en (http://erikaden.blogspot.com/).
Disfrutad de la lectura :)


HayleyLee xxx


HayleyLee (yo) --> Jade
ErikaDen --> Kyoko








FOUR


No tuve que esperar, de hecho, cuando me acercaba al puente ellos ya terminaban de recorrerlo y se acercaban a la puerta de mi bloque.
Reconocí a Jade a la derecha del todo algo roja, no sabía si se debía al frío o a la presencia de Tomy a su izquierda. Al otro lado del rubio había un chico moreno un poco más bajito que él. Debía de ser Eric. Llevaba el pelo algo larguito, lo suficiente como para poder dejarse un flequillo despeinado hacia el lado. Vestía un pantalón vaquero ancho, unas Vans de cuadros y un chaquetón marrón.
Los que ya conocía me saludaron con la mano al unísono, y yo les respondí con el mismo gesto parada frente a mi portal esperando a que llegaran.
Mientras caminaban me fije más en el chico nuevo, parecía que tenía rasgos asiáticos. No se podía decir que fuera directamente de un país de Asia, pero sí lo debía de ser algún pariente suyo pues sus rasgos no eran muy marcados. Aquello y otros detalles que no sería capaz de decir, porque en realidad no sabía exactamente cuáles eran, me llevaron a sentir algo extraño por él.
¿Me había enamorado de golpe? Sería la primera vez que me pasaba. A mi me empezaba a gustar un chico cuando lo conocía de un tiempo, nunca desde el principio.
No pude seguir reflexionando sobre aquello puesto que ya estaban a apenas un paso de llegar a mi situación.
- ¡Hola! – me saludó Jade, y nos dimos dos besos.
Le siguió Tomy, que dijo:
- Eric, esta es la chica de la que te he hablado. Kyoko.
El chico miró hacia abajo, pero después volvió a levantar la mirada rápidamente.
- Kyoko, este es Eric, el que me llamó ayer por teléfono – terminó de explicar el rubio.
- Encantada – le sonreí.
- Igualmente – se inclinó para darme dos besos.
Cuando terminaron las presentaciones, Kyoko y yo nos reunimos y caminamos delante de los chicos con rumbo al puerto.
- Guay, ¿no? – comenté a Jade – De no tener a nadie pasamos a estar aquí los cuatro - sonreí y le dí un codazo disimulado – Puede que me esté pasando, pues nos acabamos de conocer pero… ¿Qué tal te ha parecido Tomy?
- Estoy feliz de haberos encontrado. Dos años aquí y no había conocido a nadie hasta ahora – reí nerviosa – Y, como tú dices, no somos sólo dos, ¡sino cuatro! – exclamé - ¿Tomy? Bien… Pero el tiempo que estuve ayer con él pasó muy rápido… - me quedé pensativa y Kyoko lo notó.
- ¿Muy rápido? – pregunté curiosa - ¿Es que acaso te pareció poco el tiempo que estuviste con él hasta que llegasteis a casa? Ya me hubiera gustado a mí… - reí divertida, e iba a continuar diciendo tonterías, pero Tomy se asomó entre las dos apoyando su brazo derecho sobre mis hombros y el izquierdo sobre los de Jade.
- ¿De qué habláis chicas? – curioseó.
La rubia se puso roja y miró hacia el otro lado.
- Nada en especial. Especulábamos sobre lo que íbamos a hacer esta tarde – libré a mi nueva amiga de ser “descubierta”.
Tomy sonrió, como siempre, y se hizo un hueco entre las dos. También arrastró a Eric, que andaba un poco más rezagado, y lo situó entre él y yo.
Miré a Kyoko con agradecimiento, yo no habría sabido que responderle a Tomy. Éste seguía entre nosotras, y Eric ahora al lado de mi amiga.
- ¿Y qué habéis decidido? – preguntó el rubio curioso.
- Pues… - dudé – Por ahora nada. ¿Qué os apetece hacer? – desvié la mirada hacia mi amiga.
- A mi no me mires. ¡Yo no soy de tomar decisiones! – dije mirando de reojo al chico que se encontraba a mi lado derecho.
- ¡Ah! ¡Ya sé! El otro día, Eric y yo descubrimos un buen sitio. Está guay y es tranquilo – nos iluminó Tomy.
- ¿El paseo de las rocas? – intentó adivinar su amigo, por lo que aparté la mirada rápidamente de él.
- ¡Ajá! – afirmó el aludido.
- Creo que he estado por allí alguna vez. No está nada mal – apoyé la idea.
- ¡Decidido! ¡Vamos hacia allá! – gritó el rubio – Ains… No cabemos todos aquí – se quejó el mismo.
Agarró a Jade por el brazo y la frenó, dejándonos a Eric y a mí solos por delante.
- Así mejor – le oí decir a nuestras espaldas.
Por un momento me puse roja y me entraron ganas de salir corriendo, pero me recordé que tenía 23 años y que no era normal que hiciera aquello, así que me puse a hablar normalmente con el chico.
- Bueno, esto… - comencé a reírme tontamente – No sé si debo preguntarlo, pero es que siento curiosidad… ¿Eres asiático? – conseguí preguntarle con el corazón latiéndome muy fuerte.
Me tensé y sonrojé a la vez cuando noté como Tomy cogía mi brazo y me arrastraba dejando a mis dos nuevos amigos delante de nosotros. Lo más lógico hubiera sido que arrastrara a Eric con él, y no a mí. ¿Por qué lo hacía? ¿Sabía que me desmayaría de un momento a otro por los nervios y quería matarme del todo? Respiré hondo intentando calmarme.
- Bueno, danesa. ¿A qué te dedicas? – inició la conversación.
Lo miré y sonreí nerviosa, a lo que él me devolvió la sonrisa.
- Pues estoy en mi penúltimo año de universidad.
Sorprendido explotó a reír.
- ¿En serio? Hubiera jurado que trabajabas. Esto… ¿Qué edad tienes?
- 21 – afirmé.
- ¡Oh vaya! – seguía asombrado.
- No me lo digas… Creías que era mayor ¿A que sí? – intenté adivinar.
- ¡Sí! – exclamó.
A decir verdad, desde que empezamos a hablar me estaba tranquilizando más. ¿Era posible que estuviéramos cogiendo confianza?
Al oírnos reír tanto, Kyoko se giró un poco disimuladamente, aunque no consiguió que no se notara. Seguidamente, Eric también nos miró.
- Algo parecido – comenzó a explicar respondiendo a mi pregunta – Mi madre es coreana y mi padre español. Mi familia materna vive en Corea. Ella fue a Madrid para trabajar y allí conoció a mi padre – terminó escuetamente.
- ¿En Madrid? Entonces… ¿Tú qué haces aquí? – volví a preguntar.
- Estudié farmacia en Málaga, por la nota de corte y todo eso. En la universidad conocí a Tomy, nos hicimos amigos, y al terminar la carrera nos pusimos a trabajar en la farmacia de sus padres en Marbella hasta que abrieron otra aquí, en Puerto Banús – asentí con la cabeza – Por cierto, yo también siento curiosidad por una cosa… - continuó sin que me lo esperara.
- Pregunta – le insté.
- ¿Por qué tu nombre es japonés? Kyoko ¿no? Me sorprendió la primera vez que lo oí.
Me reí. Aquí todos teníamos un nombre extraño.
- La respuesta es muy simple. A mis padres les encanta todo lo japonés y decidieron ponerme un nombre de allí – concluí – Y ahora me toca continuar a mí… - me comporté como si aquello fuera una ronda de preguntas – Entonces… ¿Cuánto tiempo lleváis viviendo en la urbanización?
- Dos años más o menos. Abrieron esta farmacia poco tiempo después de que acabáramos el trabajo de final de carrera, por lo que nos tomamos lo de Marbella como unas prácticas. ¿Tú? – me pasó la pregunta.
- Lo mismo. Había veraneado algunos años aquí con mis padres, y hace dos años decidí quedarme. Encontré una academia para dar clases y poder dedicarme a lo que me gustaba, los idiomas. Aunque ya estoy pensando en cambiar… Ya veré… - comencé a meditar sin darme cuenta.
Vi como mis dos nuevos amidos empezaban a reírse y parecían estar conociéndose.
- Y… - empecé - ¿Desde cuándo estáis aquí? – pregunté no muy curiosa.
- Pues hace dos años. Siempre hemos estado en Marbella capital. Mis padres son dueños de una farmacia y yo trabajo en ella – fanfarroneó – Y hace dos años nos trasladamos aquí, a Puerto Banús.
Asentí con la cabeza asimilando toda esa información.
- ¿Y Eric? – indagué.
- Le conocí en la facultad y nos hicimos muy amigos. Al acabar nuestra carrera farmacéutica, le ofrecí venir a trabajar a la farmacia de mis padres, y bueno… Se vino conmigo aquí. Y ahora somos “inseparables” – rió nuevamente, por lo que yo reí con él – Somos como un matrimonio, él es la “mujer” – seguimos riendo por su broma - ¿Y tú qué estudias? - me preguntó al final.
- Traducción e interpretación – aseguré.
- Ah… ¿Y cuál es tu color favorito? – volvió a preguntar de repente.
- Es una decisión difícil, tengo varios – le miré sonriente y él me guiño un ojo.
- Creo que podré grabarlos con mi grabadora – bromeó.
Por todo lo que decía, empecé a pensar que Tomy sería uno de los típicos chicos fiesteros.
- Pues… El verde caqui, azul metalizado y negro – me decidí. Abrió los ojos sorprendido y me asustó un poco - ¿Por qué me miras así?
- Porque ya tenemos una cosa en común – dijo emocionado.
- ¿A sí? ¿Te gustan los mismos?
- No exactamente. Sólo el negro. También el rojo.
Su respuesta no me sorprendió. A muchos chicos les gustaban esos dos colores. Sólo asentí, y nos quedamos en silencio otra vez. No sabía qué preguntarle.
Le miré de reojo y me dí cuenta de que tenía la vista fijada en el suelo sonriente.
¿Qué hacía andando junto a un chico tan guapo y simpático como Tomy incapaz de aprovechar el momento? ¿Por qué me quedaba callada?
Oí a nuestras espaldas como Jade y Tomy comenzaban a hablar. Parecía que estaban en un interrogatorio, aunque nuestra conversación también era algo parecido a eso.
- ¿Una academia? ¿De qué das clases? – intentó averiguar Eric.
- De inglés – me reí – Me gustan mucho los idiomas. Hice en la universidad Traducción e Interpretación. Bueno, en la de Valencia, de donde soy – aclaré.
- ¿Cuáles sabes? – siguió preguntando.
- En la carrera aprendí inglés, francés e italiano. Ahora estudio por mi cuenta japonés y algo de coreano – reí tontamente ante el último idioma.
- ¿Sí? – se sorprendió.
- Bueno… Algo debió influir en mí el tener este nombre – intenté excusarme.
- Aunque nací aquí, mi madre me habló en coreano desde que era pequeño, y mi familia de allí no sabe español, así que tuve que aprenderlo para poder hablar con ellos – explicó.
¿Qué debía decir ahora? ¿“¡Enséñame, por favor!”? En lugar de eso hubo un silencio un tanto incómodo, que fue roto por él.
- Si tienes alguna duda ya sabes a quien preguntarle – se ofreció, y suspiré aliviada.
- Vale. ¡Me alegra saberlo! Por cierto, ¿qué música te gusta? – antes de que el silencio volviera, recurrí a la típica pregunta que se hacían los niños de 13 años. Aunque en realidad sentía curiosidad por saber si le gustaba la música de su país de origen.
- El hardcore… metal… todo eso. Y el pop y rap coreanos – enumeró.
- ¿A sí? A mi me gusta el rock, sobre todo el japonés. Algo de numetal, y también el pop y rap coreanos – sonreí.
- ¡Oh! No me lo esperaba. Te pega más el pop estilo “La Oreja de Van Gogh” – rió.
- Ya… Hay gente que me lo dice… - suspiré.
- A mi lo de la música coreana me viene por mis primos de allí. ¿Cuál es tu grupo favorito? – seguimos con el tema de la música.
- Me gustan muchos, pero el que más Big Bang, y G-Dragon. ¡Tengo toda su discografía! Descargada claro, aquí desgraciadamente no venden los cds…
- A mi también me gusta Big Bang, pero en solitario prefiero a TaeYang. GD no hace un hip hop tan bueno en solitario – opinó.
- Ya. A mi también me gusta TaeYang. Es muy bueno – comenté.
- ¿Qué canciones tienes de él? – preguntó.
- Todas – le sonreí.
- A mi todavía no me ha dado tiempo a descargarme las nuevas. Sólo tengo alguna suelta – se lamentó.
Rebusqué en el bolso y saqué el iPod. Le tendí un auricular y seleccioné el artista poniendo en reproducción “Where U At?”.
- ¡Guay! Esta no la tenía – cerró los ojos sonriente para escuchar las primeras palabras de la canción.
- ¡Tú lo debes de entender todo! Yo sólo pillo alguna palabra suelta… Y lo que está en inglés – dije con envidia.
- Pero no lo entiendo tan bien como el español. Para mí el coreano es como el inglés para ti. Mi segunda lengua. ¿Practicas algún deporte? – cambió de tema muy rápidamente.
- Hago snowboard, pero este invierno no he tenido la oportunidad de ir a practicarlo. No creo que me de tiempo. A ver si voy en Semana Santa. Es que me da pereza coger el coche estos días, ya lo utilizo cada día para ir a Marbella a la academia. También me gusta mucho nadar – sonreí – Un deporte para invierno y otro para verano – seguí riendo.
- A mi también me gusta el snowboard, pero igualmente no lo he practicado todavía este año. Con el trabajo sólo tengo algunos días contados de vacaciones en las fiestas. Y el skate - le miré con sorpresa. La verdad es que le pegaba pero no me lo imaginaba recorriendo las calles sobre una tabla en plan rebelde – Bueno… Cuando tenía 16 ó 17 años lo utilizaba más. Ahora me gusta coleccionarlos. Pocas veces monto – explicó un tanto sonrojado.
Tomy rompió el silencio, como siempre.
- ¿Y música?
Le miré con expectación por si añadía algo más, pero advertí que sólo esperaba mi respuesta, y e eché a reír como una tonta. El chico rubio me miró y empezó a reírse también.
- ¿De qué te ríes? – consiguió preguntar entre carcajadas.
- De lo ridícula que parezco – contesté cuando logré calmarme.
- Yo no diría ridícula exactamente. Solo timidilla – me dio un codazo amistoso.
- ¡Sólo estoy nerviosa! Normalmente no soy así – le informé.
- Pues no entiendo por qué. Conmigo es fácil ser normal.
Eric escuchó su comentario y se giró hacia nosotros de nuevo.
Tras comentar nuestros hobbies permanecimos en silencio escuchando las canciones de TaeYang que Eric todavía no tenía. Ya faltaba poco para llegar a nuestro supuesto destino, el paseo de las rocas en el espigón.
Con mi oído libre escuché a Jade y a Tomy reírse. Ante las últimas frases que pronunciaron, Eric se dio la vuelta para mirarlos.
- ¿Qué pasa? – le pregunté curiosa – No he escuchado bien lo que decían – expliqué.
- Parece ser que Jade está nerviosa y Tomy no comprende el porqué – se rió y yo le acompañé.
Tenía la sensación de que a final a mi nueva amiga sí que le estaba gustando Tomy, y el chico no se daba cuenta. Sólo con el nerviosismo de Jade no repararía en nada. Aunque acababa de conocerlo, podía decir que él era muy feliz y fiestero, demasiado como para darse cuenta tan fácilmente. Sin embargo, parecía que Eric empezaba a sospechar algo.
- Esto parece una telenovela – comenté.
- ¿De qué habláis cotillas?
La voz de Tomy sonó por encima de la del cantante y muy cerca de nosotros. El moreno y yo paramos de reírnos al unísono. Nos acababa de pillar hablando de ellos.
Tomy empezó a meterse con su amigo al llegar al paseo. Lo llamó cotilla por haber estado escuchando nuestra conversación. Noté que Kyoko se reía por lo bajo e iba alejándose de aquel par. Me acerqué a ella y contemplamos a nuestros compañeros.
- La próxima vez sé más discreto – recriminaba Tomy.
Eric entornó los ojos y se defendió haciendo un leve gesto con la mano hacia nosotras y diciendo:
- Deja de comportarte como un crío de diez años. Estamos en compañía de dos señoritas.
Tomy nos miró y sonrió.
- Perdonadme – se excusó – Esto no va a quedar así – advirtió al moreno.
Kyoko y yo nos miramos y empezamos a reírnos de ellos. ¡Era cómo si estuviésemos conectadas! Era increíble.
- Ya está bien – se volvió a quejar el rubio – Me estáis dejando en ridículo.
- A vuestra manera, sois bastante divertidos – dije acercándome a Tomy.
- ¿A sí? – preguntó el aludido sorprendido – Eeem… Claro – se corrigió altanero - ¿Lo dudabas?
Le miré con incredulidad por su chulería.
-Chulo – bromeé dando a conocer lo que estaba pensando, y le dí un codazo juguetón.
- Ya veo que vais cogiendo confianza – observó Eric medio riéndose.
Tomy alzó su brazo para rodearme por los hombros y me apretó junto a él.
- ¡Sí! – afirmó divertido.
Kyoko me miraba contenta.
- Bien… - suspiré - ¿empezamos con la sesión de fotos? – pregunté mientras intentaba librarme del abrazo del chico.
- ¿Sesión de fotos? – dijimos Eric y yo al unísono asustados y observando a nuestros amigos, todavía unidos por el brazo de Tomy, del que intentaba zafarse la rubia.
- ¡Venga! Un recuerdo de nuestra primera salida – nos animó el rubio apoyando a Jade.
- Joder… Saldré mal… Como siempre… - me quejé.
Eric mantuvo su postura en contra de las fotos en silencio y mirando mal a su amigo.
- Eric… Que parecía que estabas bien… ¿No te irá a salir a estas alturas la vena tímida esa? – intentó convencerle Tomy
- ¡Estaba normal! ¡No-mal-! – se defendió.
- Sí ya… Eso era porque estabas con Kyoko, que si no… - continuó picando el rubio.
El coreano miró hacia otro lado y yo me sonrojé al oír mi nombre ante la mirada curiosa de Jade.
Ignoré la nueva discusión que tenían Tomy y Eric, y empecé a echar fotos. De repente me encontré con la mirada irritada de este último y de Kyoko sobre mí.
- ¡Tenía que aprovechar el momento! – me expliqué.
- ¡Muy bien hecho, Jade! – me animó Tomy, que se acercó a mi dando botes. Me quitó la cámara de las manos y fotografió a su amigo, que tenía la mirada fijada en el suelo.

lunes, 8 de agosto de 2011

FOUR III

Holaaa! Bueno llevo 2 semanas sin aparecer por aqui por lo que hoy colgare la tercera parte de este rol que llevo con ÉrikaDen (http://erikaden.blogspot.com/). Y estoy empezando a crear un Fic pero creo que aun es demasiado pronto para empezar a colgarlo xD. Asi que os dejo con un poco de lectura. Disfrutadlo :)


HayleyLee (yo) --> Jade   
ErikaDen --> Kyoko





FOUR






Tomy empezó a reírse y nos contagió a nosotras, que también comenzamos a reír. Después de un buen rato paré, ya que las lágrimas empezaban a desbordarse por mis ojos y el flato aparecía.
- Bueno – suspiró Tomy - ¿Nos vamos? – preguntó mientras me tendía su teléfono móvil.
- Sí, claro – respondí. Le gravé mi número de teléfono e hice una llamada perdida al mío para así grabarlo directamente – Adiós Kyoko. Te llamo mañana – me despedí de mi amiga.
Me despedí de ellos en la puerta del piso. Ya tenía unos amigos nuevos en aquel lugar. Los primeros después de los dos años que llevaba en la urbanización.
Desde que había llegado aquí me dedicaba a pasar una vida solitaria o a salir con los compañeros de trabajo, pero al final se hacía aburrido y pesado.
Coloqué bien todas las prendas de abrigo que había dejado tiradas por la entrada debido a la extraña situación. Me dí una ducha rápida y encendí la tele. Zapeé sin encontrar nada interesante y, decidí acostarme y leer un rato.
- En fin… Mañana avanzaré un poco con esto – dije para mí dirigiendo la mirada hacia los libros de la academia y de japonés apartados a un lado de la mesa del salón.
Salimos del bloque de mi nueva amiga y nos dirigimos hacia el puente que daba justo a la zona de la piscina y al banco donde había ocurrido la pelea.
Me enfrenté a la fría corriente que se disponía a desgarrarme en dos. Me hubiera gustado echarme en brazos de aquel chico que caminaba a mi lado. Pero… ¿Qué estaba diciendo? No perdería los nervios ante Tomy, aunque fuera guapo. Era de locos.
Al final el rubio empezó a hablar:
- Entonces, ¿quedamos mañana?
- Sí – respondí, y él sonrió.
- Bien. Supongo que mi amigo Eric podrá venirse ¿no? – preguntó emocionado.
- Por mí no hay ningún problema. Mañana hablaré con Kyoko para acordar una hora y te envío un sms para informarte – me apresuré a contestar.
Justo en ese momento llegamos al portal de mi bloque. El Bloque número 4.
Tomy se giró precipitadamente hacia mí y vi cómo sus ojos brillaban.
- ¡Anda! – exclamó - ¡Vivimos en el mismo bloque!
Abrí los ojos como platos y sonreí de oreja a oreja sin saber el motivo. ¿Estaría emocionada por saber que éramos vecinos? A decir verdad… Sí. Era una agradable sorpresa.
Entramos y cerramos la puerta a nuestras espaldas. El ascensor llegó y subimos.
- ¿En qué piso vives? – preguntó mientras hacía ademán de colocar el dedo en el botón de stop.
- En el primero – respondí precipitadamente.
Normalmente subía por las escaleras, pero no podía dejar de mirar a Tomy. Se podría decir que “me hipnotizó”.
El rubio picó el número 1.
- ¿Y tú? – pregunté como quien no quiere la cosa.
- Tercero. Puerta F – contestó complacido ante mi pregunta.
- Mi puerta es la A. Está en el extremo girando a la izquierda – describí, y el chico volvió a sonreír.
El aparato se detuvo y salí al exterior. Esta vez, Tomy sí pulsó el botón de stop para poder hablar conmigo, y me giré hacia él.
- Encantado de conocerte, Jade – dijo, y yo probablemente enrojecí.
- Igualmente – contesté alegremente – Buenas noches – me despedí.
- Igualmente – dijo él.
Le sonreí y me adentré en el pasillo. Cogí las llaves de dentro de mi mochila y abrí la puerta.
Una ola de calor proveniente de la calefacción me golpeó la cara nada más entrar. Pero me resultó una sensación agradable.
Suspiré y me dejé caer puerta abajo hasta que me senté en el suelo. Pensaba en Kyoko y en Tomy, y sobre todo en el último.
Me levanté sobre las 10, como siempre solía hacer en vacaciones. Desayuné muy lentamente con la mente en las nubes y comencé con el japonés. Tenía que estudiar kanjis…
Cuando dieron las 12 decidí enviarle un sms a Jade.
“¡Hola! ¿Qué tal ayer cuando te acompañó Tomy? Sé que no debería meterme porque nos acabamos de conocer y eso… pero… ¡me alegra haberos encontrado! ¿Qué te parece quedar a las 6 por el puentecillo? ¿Al final vendrán estos? Besos”
Y seguí con el japonés mientras esperaba su respuesta.
Me levanté del suelo y me dirigí a mi cuarto. Deposité mi mochila encima de la cama y me desplomé también encima de esta. Tenía al chico de ojos azules en la mente todo el rato. No paraba de pensar en él. A demás, me encantaba mi nueva amiga Kyoko. Estaba segura de que llegaríamos a ser grandes amigas.
Me incorporé de un salto al mirar el reloj. Ya era bastante tarde y mañana sería un día largo.
Me cambié de ropa. Cogí una camiseta larga de algodón de color gris, que serviría de camisón, y unos calcetines blancos de la cómoda.
Bebí un vaso de leche para cenar, ya que no tenía hambre, y me dediqué a hacer zapping en la tele. Al final acabé con el portátil y mirando el correo, pero no tenía nada nuevo por lo que lo apagué y me fui a dormir.
Pensé en el amigo de Tomy. ¿Sería igual de guapo que él? ¿Haría pareja Kyoko y Eric? Y lo primero de todo… ¿Llegaríamos Tomy y yo a algo más? Esa idea no me desagradaba en absoluto. Dos parejas en el grupo. Pero nos acabábamos de conocer, y a Eric no en persona.
Soplé frustrada por tener tantas preguntas en mi cabeza y cerré los ojos.
La luz del día me despertó. Eran las 11 y media. Estaba deseosa de que llegara la hora de quedar con ellos, así que desayuné y limpié superficialmente la casa, ya que ya la había limpiado el día anterior.
Recibí un sms de Kyoko a las 12 y reí tontamente al leerlo. Le respondí rápidamente para no hacerle esperar.
“¡Buenos días! Pues bastante cortadito todo… ¡Vivimos en el mismo bloque! ¡¿Te lo puedes creer?! A mi también me alegra mucho el haberos encontrado. Vale, quedamos a las 6 en el puente. Tomy vendrá y se traerá a su amigo Eric. Ahora lo llamo y se lo digo. ¡Adiós!”
Esperaba no ser demasiado lanzada, pero me sentía como si fuese amiga mía de toda la vida. Sería la emoción de conseguir una amiga que parecía de verdad después de mucho tiempo. 
Tras responderle a ella me dispuse a enviarle a Tomy un sms diciéndole la hora y el lugar de nuestra cita múltiple.
A los pocos minutos recibí su respuesta. Me alegró que habláramos como si fuéramos amigas de toda la vida, aquello estaba funcionando bien.
Jade parecía feliz de vivir en el mismo bloque que su nuevo conocido, parecía que habían conectado desde que se habían conocido en mi casa.
Terminé de estudiar unos símbolos más y encendí el ordenador. Eché un vistazo a mis cuentas y tras responder a todas las notificaciones nuevas, me puse a ver una serie.
A la hora de comer preparé una ensalada y un poco de arroz, después zapeé para ver si me enganchaba a alguna película de esas que ponían por la tarde, pero no hubo suerte y volví a encender el ordenador.
A las cinco comencé a ponerme nerviosa y me dispuse a elegir lo que ponerme, aunque estando en invierno había pocas opciones. Me decanté por unos vaqueros de Salsa algo ajustados, unas botas altas y negras sin tacón, una camiseta de manga larga gris con un jersey gordo y algo ancho de rayas grises, negras y lilas por encima.
Me peiné mi pelo semi largo como siempre, alisándolo un poco con la plancha, y me pinté un poco los ojos.
Cogí mi abrigo largo y negro, los guantes y la bufanda, e introduje en el bolso el gorro que llevaba el día anterior por si acaso.
Cerrando la puerta tras de mí con llave, salí del bloque hacia el punto de encuentro.
Después de haber informado a los chicos del punto de encuentro, me fui a dar una ducha. Aún era bastante pronto para comer, así que cogí mi libro de italiano y empecé a estudiar para prepararme los exámenes de Febrero, aunque no me encontraba con ánimos de sumergirme en esas páginas. Mi vecino del tercer piso seguía por mi mente. Me recliné sobre el asiento y cerré los ojos sumiéndome en mis pensamientos.
Desperté de pronto, como si alguien me hubiese sacudido. Miré el reloj y éste marcaba las tres de la tarde. Salté de mi posición y me dirigí a la cocina.
Preparé una ensalada variada con Aceto di Modena y un yogurt.
Estaba bastante nerviosa, así que inmediatamente después fui al armario y planeé lo que me iba a poner. Unos vaqueros normales y corrientes, una camisa negra de cuello redondo, y unos botines de tacon negros. Lo dejé todo encima de la cama y entré en el baño. Alisé mi larga melena, me expandí un poco de crema hidratante en la cara para que no se me resecara con el frío, un poco de brillo de labios y lapiz de ojos.
Entre una cosa y otra ya eran las cinco y media. Me apresuré a vestirme y agarré mi abrigo y mi bufanda. Coloqué unos guantes en mi bolso, cogí las llaves y el móvil de la mesa de la entrada y salí corriendo al ascensor después de haber dado dos vueltas de llave a la puerta.
En el portal estaban Tomy y un chico moreno. El rubio se giró bruscamente y me sonrió al encontrarme allí.
- ¡Hola! – me saludó dándome un abrazo. 
Me sonrojé. No esperaba ese tipo de saludo, aún así me alegré.
El moreno permaneció atrás, y Tomy se acercó a él.
- Eric, esta es Jade. Jade, este es Eric – nos presentó haciendo un breve gesto con las manos.
El aludido se acercó y nos dimos dos besos.
- Encantada de conocerte – sonreí.
- Igualmente – contestó, y nos pusimos camino al puente. Al ver que Kyoko no estaba allí, decidimos cruzarlo y esperarla en su portal, pero llegando al otro lado la vimos saliendo de su bloque, y Tomy y yo la saludamos con la mano.

martes, 26 de julio de 2011

FOUR II

Holaaaa :) aqui cuelgo la segunda parte de FOUR. Os dejé con el suspense verdad?? Pues a ver que os parece hoy :)
Por cieerto!!! ErikaDen esta publicando el primer rol que empezamos (si empezamos. Tenemos cuatro y no hemos acabado ni uno XD) llamado TWEWY seguidla en http://erikaden.blogspot.com/ 
Aqui os dejo con FOUR :)


Para diferenciarnos (lo recordare a cada entrada) :
HayleyLee (yo) --> Jade   
ErikaDen --> Kyoko








FOUR








- ¡Dejadlas! – les gritó, aunque lo único que consiguió fue que los borrachos se acercaran para buscar pelea - ¡Corred! – nos dijo girando la cabeza. Después le dio un puñetazo al que se había adelantado.
Esta vez sí arrastré a Jade tras de mí. Dimos la vuelta a mi bloque. El portal estaba abierto, así que entramos sin perder el tiempo y cerramos la puerta de cristal.
- ¿Estás bien? – le pregunté regulando mi respiración entrecortada.
Corrimos entre la nieve y el hielo que se acumulaban sobre el suelo. Nos dirigíamos hacia el bloque de mi nueva amiga.
Me giré varias veces para mirar la “pelea” que se había formado frente al banco, y por esta falta de atención a nuestro camino y a la gran cantidad de hielo, resbalé y caí más de una vez.
Las palabras defensivas de aquel chico seguían retumbando en mi cabeza.
Cuando por fin llegamos al portal ella me preguntó si me encontraba bien, y le respondí al recuperar el aliento:
- Sí. ¿Tú? – le pregunté mientras la miraba de arriba abajo con los ojos todavía chispeantes por el miedo. Pero una inquietud recorrió todo mi cuerpo y me dirigí a la puerta de nuevo – ¡Tenemos que ir a ver si está bien!
Salimos en su busca pero él ya estaba cerca. Sólo un hilillo de sangre caía por su labio inferior.
Jade corrió hacia él procurando no caerse otra vez, y yo la seguí.
- ¡Subamos a mi casa! Hay que curarte el labio – dije dirigiéndome al extraño que nos había “salvado” – Y así también nos cuentas por qué has aparecido de la nada para defendernos…
Me abalancé hacia aquel muchacho. Parecía que estaba bien, sólo percibí un hilillo de sangre corriendo por sus labios.
Lo observé con detenimiento mientras me apartaba de delante de él para dejarle caminar hacia el ascensor. Era rubio con los ojos azul océano. Medía aproximadamente un metro ochenta, y la luz del pasillo le daba a su piel un tono bronceado.
No mediamos palabra mientras recorríamos el pasillo del segundo piso.
Kyoko nos guió por el pasillo de la derecha y se paró frente a la última puerta de la izquierda, que abrió para que pasáramos a su apartamento.
Dejé que el chico de cabellos dorados entrara antes que yo.
Los guié hasta el salón y les indiqué que se sentaran en las sillas que rodeaban la mesa. Fui al baño a por el botiquín y a la cocina para coger un vaso de agua.
- Bueno, empieza a responder – le insté.
Se echó a reír, pero inmediatamente el gesto de su cara cambió a un gesto de dolor por haber estirado demasiado el labio dañado, por lo que mi nueva amiga me miró con reprobación.
- Vale… Lo primero es lo primero – dije cogiendo unos algodones, pero me paré. Me daba vergüenza curarle el labio a alguien que acababa de conocer, o mejor dicho, que ni siquiera conocía.
Al verme titubear, Jade me lo cogió de la mano y comenzó a limpiarle la sangre.
Su labio se curvaba de vez en cuando por el escozor que le producía el alcohol en la herida que le estaba limpiando. Mientras estábamos en aquel salón de paredes blancas y luminosas, observé con detenimiento el rostro del chico, que muy en contra de mi voluntad, tenía que admitir que era bastante guapo.
Yo no tenía por costumbre fijarme demasiado en los chicos, siempre me habían parecido muy incompetentes e irresponsables. Pero nos había defendido y aquello despertó en mí una especie de aprecio hacia él.
Tenía los ojos azules, y contrastaban con su rubio cabello despeinado de manera consciente. No lo tenía muy corto, era más bien una media melena de las que últimamente estaban de moda.
Acabé de limpiarle la sangre y deposité el algodón en la palma de la mano de mi nueva amiga, que yacía ya tendida un buen rato. Ésta se levantó de la silla y marchó hacia la cocina. Miré al chico y sentí la necesidad de preguntarle su nombre, pero él sintió mi mirada clavada en su rostro y se giró con los labios curvados formando media sonrisa. Se la devolví y abrí la boca para formular mi pregunta.
- Tomy. Me llamo Tomy – interrumpió, lo que hizo que soltara una carcajada algo tonta - ¿Y tú? – preguntó después de que me calmara.
- Jade – respondí con la voz algo ronca y me sonrojé por lo mal que había sonado.
- ¿Eres inglesa? Porque no lo parece… - su pregunta era curiosa. Lo noté por el tono de su voz.
Negué con la cabeza y expliqué:
- Nací aquí, en España, pero mis padres son daneses. De ahí viene. Ya sabes… Un país donde también rigen los rubios con ojos azules… - paré un segundo – Ellos buscaban un ambiente más cálido y se trasladaron a Andalucía.
Él escuchó mi pequeño relato con atención y asintió con la cabeza un par de veces. Poco después llegó mi amiga y nos percatamos de que estábamos muy cerca el uno del otro, por lo que nos echamos hacia atrás apoyándonos en el respaldo de nuestras respectivas sillas. Tomy expuso una sonrisa ante la aparición de Kyoko.
Tras haberlo curado fui a la cocina a tirar lo que habíamos utilizado y cuando volví descubrí a Jade y al rubio apoyados en el respaldo de sus sillas un tanto cohibidos. El último me sonrió y yo le devolví la sonrisa. Tomé asiento y comencé de nuevo con la ronda de preguntas.
- Veamos… ¿Por qué nos “salvaste” de esos?
Volvió a sonreír lo que le permitieron los labios y se inclinó por encima de la mesa hacia mí.
- ¿Acaso tiene que haber un motivo exacto? – ante mi mirada amenazadora decidió responderme tras un pequeño suspiro – Pues eso… No había un motivo exacto. Volvía  a mi bloque por aquel camino y vi que unos borrachos se disponían a “acosaros”. Y no podía permitir que os hicieran daño.
Le miré un tanto sorprendida.
- Hoy en día no existen muchas personas como tú… - inquirí – Imagino que ya está el “problema” resuelto – suspiré. Parecía que me había preocupado sin motivo - ¡Ah! Me llamo Kyoko – me presenté al fin.
Después de escuchar las preguntas de Kyoko y las respuestas de Tomy, estuve dándole vueltas a un asunto y no tuve más remedio que preguntárselo.
- Oye Tomy… - comencé. El aludido me miró con un extraño brillo en los ojos - ¿Cómo supiste en qué bloque nos encontrábamos después de haber peleado con aquellos tipos?
La morena me miró sorprendida y Tomy soltó una larga carcajada. Me dio rabia, no sabía por qué hacía tanta gracia.
- Por vuestras pisadas en la nieve – admitió – Las seguí y os encontré en la entrada del portal.
Sonaba coherente, así que asentí con la cabeza asimilando su respuesta.
- Vale – respondí finalmente.
¿Por qué nos seguiría? Podría haber desaparecido sin más después de su gran hazaña. Iba a preguntarle por ello pero sonó un móvil, y no era el mío…
- Un segundo – Tomy rebuscó en su bolsillo y cogió el aparato - ¿Si? – A esto continuó una breve conversación con el interlocutor – Ya voy. He tenido un pequeño contratiempo, ya te lo contaré. En seguida estoy allí.
Jade y yo nos miramos. ¿Sería su novia? Le miramos penetrantemente esperando un gesto aclarador.
- Nada… Es mi compañero de piso, Eric. Estaba preocupado – lo miramos, pero esta vez extrañadas – No, no… Es que él es algo… Algo… ¿Extraño? No. Él es… ¡Él! Se preocupa mucho por los demás. Si lo conocierais sabríais de qué estoy hablando. – nos intentó explicar.
Kyoko y yo exclamamos un “¡Oh!” en señal de comprensión, y nos quedamos un largo rato en silencio. Miré mi reloj y me apresuré a levantarme de la silla al ver que las agujas marcaban las 12 de la noche. Los dos me miraron.
- ¿Te espera el novio? – preguntó Tomy como quien no quería la cosa.
- No. Em… Esto… No tengo novio – negué con una cierta decepción pintada en el rostro.
Él lo notó y saltó de su posición diciendo:
- Bueno, en tal caso… ¿Me permites acompañarte hasta tu bloque?
Abrí los ojos como platos y miré a Kyoko, que me sonrió.
- Si quieres, claro… - aclaró el chico súbitamente.
- Sí, sí. Por supuesto – respondí, a lo qué él mostró una sonrisa reluciente que me hizo estremecer – Nos vemos mañana – me despedí de mi nueva amiga, que también se había incorporado.
Los miré con admiración.
- Un segundo, dame tu número de móvil y hablamos mañana por la mañana para quedar en hora y eso…
Saqué mi móvil del bolsillo y se lo tendí a Jade para que apuntara su número.
- Un momento. ¿Habéis quedado mañana y no me invitáis? ¡Qué malas personas! – bromeó Tomy - ¡Ah! ¿Y cómo es que no tenéis los números? – esta vez se extrañó.
- Bueno… Nos acabamos de conocer… Básicamente nos acabamos de conocer los tres – reí.
- ¿En el banco de ahí abajo? – preguntó asombrado.
- Exacto – afirmé.

lunes, 25 de julio de 2011

FOUR I

Bueeno, aqui va la primera parte del rol FOUR que he comentado antes en mi primera entrada. Un rol es una forma de escribir historia conjuntamente con otra persona. Por ejemplo en este ErikaDen controla su personaje pudiendo hacer hablar y mover el resto de personajes menos el mio. En esta historia ella es Kyoko y yo Jade. Ya ireis descubriendo poco a poco de que va la historia. Espero que os guste :)))








FOUR








Caminaba escondiéndome en el interior de mi abrigo y mi bufanda, y frotaba mis manos enfundadas por los guantes. La nieve caía sobre la gente que paseaba por la calle, y se acumulaba sobre mi gorro de lana. Pasé por enfrente de la cristalera de una cafetería y me decidí a entrar. Tomé asiento en una mesa pegada a la pared y pedí un chocolate caliente. Mientras esperaba a que llegara mi pedido observé a la gente que pasaba por la calle. La Navidad estaba cerca y todo estaba decorado con luces, abetos y muñecos de nieve. Los niños jugaban con el hielo y la nieve en las calles cortadas al tráfico, y las parejas paseaban cogidas por el brazo. Yo simplemente había salido a pasar el rato, para expansionarme. 
Tenía unos días libres en el trabajo y quería pasarlos calentita en mi casa, pero estar encerrada al final aburría y sentía la necesidad de salir al exterior. Me dedicaba a dar clases de inglés en una academia. Me gustaban los idiomas, estudiaba francés, japonés, coreano y perfeccionaba mi inglés. Había decidido pasar estas vacaciones en casa repasando por mi cuenta, pero al fin y al cabo ¿quién tendría ganas de estudiar estando de vacaciones? 
Me trajeron el chocolate y comencé a soplarle para que no quemara. 
Tomé un primer sorbo revitalizante de aquella bebida de mayas y vi cómo una chica rubia que ocultaba casi toda su cara tras una bufanda azul celeste se fijaba en la cafetería gracias a la gran cristalera, al igual que yo. Ese cristal era un buen reclamo para los clientes. Al fin se decidió y entró sentándose en una mesa cercana a la mía.
Después de un largo día de limpieza a fondo del apartamento en el que vivía en “La Dama de Noche”, una urbanización de “Nueva Andalucía” en las afueras de Puerto Banús, me tomé la libertad de darme un descanso e ir a pasear por las calles del puerto. Al salir me sorprendí al ver que estaba nevando de nuevo. La Navidad estaba a la vuelta de la esquina, pero era la primera vez en muchos años que no nevaba en esta zona de España. Comencé a caminar en dirección a la salida de la urbanización, y nada más dar un par de pasos sobre la acerca helada, recibí un golpe en la nuca. Era una bola de nieve.
- Perdón – se disculpó un niño enfundado en un gran abrigo frotándose los guantes llenos de nieve.
Le dediqué una sonrisa y continué caminando. Cogí el gorro que guardaba en el bolsillo de mi chaqueta y me lo puse, así como los guantes en las manos, que empezaban a enfriarse demasiado. Paseé por el puerto abarrotado de gente, como siempre. Hacían sus últimas compras o cenaban en lujosos restaurantes.
Pasé por delante de la cristalera de una cafetería y decidí entrar. No estaba muy llena de gente, aún así me senté en una mesa individual al final de la sala. En la mesa de enfrente había una chica morena tomándose un chocolate caliente. Rápidamente la camarera se acercó a mí, y pedí otro chocolate.
Permanecí unos minutos más dentro de la cafetería. Me terminé el chocolate y observé como la chica rubia se pedía lo mismo que yo. Pedí la cuenta, pagué y me levanté. Al pasar por su lado observé de reojo como me miraba andar hacia la entrada, pero no le dí importancia. Una vez fuera, me puse el iPod. La música, fuera del género que fuera, me relajaba. La dejaba introducirse en mi cuerpo y me trasladaba como a otro mundo.
Caminé por la calle paralela al puerto intentando no resbalarme con el hielo. Me decanté por volver ya a casa, empezaba a refrescar más todavía, pero una vez dentro de la urbanización me dio pereza subir al piso y me senté en el banco que estaba bajo a mi balcón. Observé el césped congelado y los árboles goteando nieve derretida. Sonaba una canción lenta de TaeYang, era una situación perfecta. Apoyé los pies en el banco y cerré los ojos.
Observé como la chica que tenía al lado se levantaba y se dirigía hacia la puerta de salida. A decir verdad, me sonaba bastante su cara. Note como me miraba de reojo y situé mi mirada en el chocolate recién llegado. Lo tomé despacio, pues quemaba un poco, y contemplé a través de los cristales como la chica de cabellos morenos se alejaba por el puerto muy cuidadosamente para no resbalarse con el hielo.
Cuando la perdí de vista me dediqué a mirar nuevamente al resto de gente que paseaba por la calle en aquellos momentos. Una señora luchaba contra el frío cubriéndose la boca con la bufanda. Los niños jugaban lanzándose bolas de nieve. Los barcos amarrados permanecían cubiertos por gruesas capas de nieve ya endurecida y casi convertida en hielo.
La cafetería empezaba a llenarse de gente, así que decidí apurar mi taza y marcharme rápidamente. No soportaba el alboroto. Pedí la cuenta a la misma camarera que me había servido, y tardó unos diez minutos en traérmela. Pagué y volví a colocarme el gorro y los guantes.
Salí del café bar y anduve deprisa de vuelta a la urbanización. Tropecé unas cuantas veces con algunas farolas que no percibí a causa de la ventisca.
Al fin llegué a la entrada de la urbanización. Los pocos guardas que se refugiaban dentro de la cabina me saludaron con una sonrisa, yo se la devolví. Seguí caminando y crucé un pequeño puentecito para llegar hasta mi bloque. Antes de continuar eché un vistazo a los alrededores y percibí una figura humana sentada en un banco. Me aproximé poco a poco, y distinguí a una chica tumbada en él. Me asusté ya que parecía que se había congelado por el frío. Me acerqué a ella, pero se movió y se incorporó rápidamente. Yo me paré en seco frente al banco.


Aún rodeada de niebla blanquecina, a través de los párpados vi una sombra cerniéndose sobre mí. Me levanté bruscamente. Sólo era una chica. Me fijé más en ella, era la que se había sentado en la mesa de al lado en la cafetería. ¿Me habría seguido? No tenía ningún motivo para hacerlo. Debía de vivir también allí. A demás, me sonaba de haberla visto desde el balcón caminando por los jardines. Quizás por eso me fijé en ella desde un principio.
- Esto… ¿Qué quieres? – logré preguntarle.
Me quedé perpleja, no sabía qué contestarle y sentía como se me secaba la garganta. Aún así pude articular unas palabras.
- Perdona… Es que te vi tumbada y quieta en el banco, y por un momento pensé que te habías quedado helada. Veo que me he equivocado.
Mi voz sonó demasiado ronca y se me entrecortaban las palabras a causa del frío. Quise dar media vuelta, pero algo dentro de mí me lo impedía, y tuve la necesidad de preguntarle:
- Vives en el Bloque 1, ¿no?
- Sí – respondí - ¿Y tú? – continué incorporándome del todo.
- En el cuarto bloque, allí – lo señalé, y al mismo tiempo observé cómo intentaba incorporarse poco a poco - ¿Cómo es que nunca te había visto por aquí? – le pregunté entornando los ojos.
- Pues… Vivimos en bloques diferentes, aunque a mi me suena haberte visto pasando por debajo de mi balcón de vez en cuando – me reí dejándole un hueco a mi lado para que se sentara.
Le devolví la sonrisa mientras me sentaba en el espacio que me había dejado.
- ¡Oh! – exclamé – Creo haberte visto en la piscina en verano. Bajabas cada mañana ¿no?
- Sí, cada mañana. Sola – suspiré refugiándome del frío – Ojala llegue el verano pronto. Podemos bajar juntas a la piscina – le sonreí.


Veía la oportunidad de hacer una nueva amiga en la urbanización. En los dos años que estaba allí, toda la gente que conocía era alquilada y se iba a los pocos meses.
Reí ante su reacción.
- ¡Estupendo! Llevo más o menos dos años aquí, ya que estudio en la universidad de Málaga, y bueno… Hasta ahora no había conocido a nadie – le explique mientras miraba las palmas de mis manos, mejor dicho el color negro de mis guantes.
- ¿A sí? ¿Cuántos años tienes? – le pregunté curiosa – Yo doy clases de inglés en una academia de Marbella. Y estudio algún idioma por mi cuenta, aunque estudié en Valencia traducción e interpretación, no dí todos los idiomas que quería aprender – le expliqué.
- Este es mi penúltimo año – dije emocionada – También estudio traducción e interpretación. Quiero ser traductora en algún tipo de empresa. Tengo 21 años – respondí.
- ¡Guay! No te metas en una academia… Yo estoy pensando en buscar otro trabajo, cuando acabe el curso – reí.
- Lo tendré en cuenta – sonrió – A parte de los idiomas, también me encanta viajar, ayuda muchísimo – añadí.
Me dediqué a examinar al personaje que se encontraba a mi lado. Como dije anteriormente, la chica era morena, y estaba bastante delgada, al contrario que yo; y tenía la cabeza gacha y la mirada un tanto perdida en aquellos momentos. Supuse que debería de ser ese tipo de chicas verdaderamente tímidas que necesitaban a alguien más impulsivo a su lado para que se soltaran, por así decirlo. Así que le propuse:
- ¿Tienes algo planeado para mañana? Quiero decir, si te apetecería salir por ahí a tomar algo conmigo, para ir conociéndonos y eso. Estoy de vacaciones y no me apetece nada estar encerrada en casa esperando a que mis padres lleguen dentro de una semana para pasar las navidades aquí.
¿Por qué le contaba todo esto? Noté como se reía por lo bajo y tuve a sensación de que la estaba aburriendo contándole mi vida.
- Perdona – me excusé – Llevo bastante tiempo sin hablar con alguien, y claro… Acabas de presenciar las consecuencias de la soledad.
- Te entiendo… También estoy viviendo sola y entre una cosa y otra no he podido hacer amigos aquí… - le dije – Y por supuesto que puedo quedar mañana. ¡Debo aprovechar al máximo los días de vacaciones que me quedan! – le sonreí.
- Vale – le devolví la sonrisa – Una pregunta, si ya acabaste la carrera y trabajas… ¿cuántos años tienes?
- 23. La terminé hace 2 años, justo antes de venir, así que llevo este tiempo en la academia – le expliqué.
Escuché atentamente lo que decía, y entre tanta cháchara me olvidé de lo más importante.
- Por cierto… - comencé apresuradamente – me llamo Jade – me presenté.
Me miró un tanto extrañada, supuse que sería por mi nombre. No era nada corriente.
Sorprendida al oír su nombre le dije el mío, que también era un tanto extraño.
- Yo, Kyoko. Es un nombre japonés. A mis padres les encanta todo lo japonés…
Tras presentarme vi unas sombras acercándose entre la neblina. Era un grupo de chicos que se dirigían hacia la zona del bloque de mi nueva amiga. Al reparar en nosotras se acercaron sin dudarlo.
No me extrañé cuando pronunció su nombre, a decir verdad, estaba contenta por haber encontrado a alguien que también tuviera un nombre que no correspondiera con su nacionalidad. Sonreí ante la idea, pero de repente nos giramos bruscamente al oír gritos cerca.
Vimos cómo un grupo de cinco chicos andaban dando tumbos mientras recitaban algo incomprensible. Parecía que cantaban. Sin duda, estaban borrachos.
Noté algo extraño, era como si me estuviera mareando. ¿Adrenalina? Podía serlo… Aunque no estaba segura. Esa sensación fue aumentando cuando aquellos personajes nos miraron y empezaron a aproximarse a nosotras. Tenía ganas de salir corriendo de allí pero mis piernas estaban clavadas en el suelo.
Miré a Kyoko, ésta tenía los ojos dilatados. Le dí un codazo y la aludida me miró. Sentíamos lo mismo: miedo.
Estábamos paralizadas por el miedo. Lo normal era que saliéramos corriendo, pero no lo hicimos. Al fin mi mente se despejó unos segundos y pude pensar con claridad.
Cogí a Jade por el brazo y me dispuse a arrastrarla tras de mi para alejarnos de los que se acercaban, que ya se encontraban a pocos metros de nosotras. A pesar de mis esfuerzos por salir corriendo, los chicos nos alcanzaron.
- ¿Qué pasa preciosas?
Al no recibir una respuesta el primero de ellos se acercó a mi nueva amiga, pero un chico de más o menos nuestra edad se puso de repente entre los dos impidiéndole el paso. Estábamos tan nerviosas que ni siquiera lo habíamos visto llegar.


ErikaDen&HayleyLee